El crepúsculo envolvía el desierto en un manto de colores ocres y violetas, creando un escenario donde el tiempo parecía detenerse. En ese momento, la caravana del Dr. Sánchez y Ana María se detuvo abruptamente ante la inesperada aparición de Layla. Su vehículo, cubierto de polvo del desierto, se erigía en un relicario de aventuras pasadas.
—Layla, ¿qué haces aquí? —preguntó Sánchez, su voz mezclaba sorpresa con una pizca de nostalgia.
—Buscando indicios de Heinz —respondió ella, con una mirada