El aire en la sala de reuniones de los Guardianes del Eterno se llenó de una tensión palpable cuando Amara entró. Los Guardianes, hombres y mujeres acostumbrados a lo inexplicable, se pusieron de pie, sus ojos reflejando una mezcla de asombro y escepticismo. La presencia de Amara, una momia viviente que se movía con la gracia y elegancia de una mujer moderna, desafiaba toda lógica y conocimiento. Sin embargo, ciertos gestos y su postura erguida delataban su origen en una época ancestral.
El jef