—¿Te has vuelto loca? —su hermana estalló desde que entraron a la casa. —¡Ese hombre tan solo te ayudo! ¿Cómo puedes ser tan ingesta?
—¡Me llevó a su casa! — le gritó ella. — ¿No ves eso? ¿Por que no llamaste a Tony? —Le preguntó. —Prefiero mil veces..
—Siempre has tratado a Tony como si no te importara. — Gruñó su hermana menor mirándole a los ojos.
—¿Qué dices?
—¿Crees que el no lo ve? ¿Crees que él no lo sabe?
Sarah se quedó muda.
—No entiendo...
—Tony no tenía porqué venir a ayudarte si