Piero saltó hacia un lado con la agilidad de un felino, no sin antes clavar su mirada en la cabina que giraba vertiginosamente.
Con un grito ahogado, Ludovica se arrojó de la cabina poco antes de que el helicóptero colisionara con el suelo en una bola de fuego. Piero, a pesar de su pie herido, logró arrastrarse fuera del radio de la explosión con un esfuerzo sobrehumano.
El helicóptero impactó contra el suelo con un estruendo metálico, la tierra tembló bajo el impacto de la aeronave y Piero, te