[Punto de vista de Elena]
—¿Mamá...?
La palabra apenas abandonó mis labios cuando algo dentro de mí se tensó.
Había algo extraño. Algo no estaba bien. La forma en que me miraba no era la de una madre contemplando a su hija. Había miedo en sus ojos. Un miedo tan profundo y tan frágil que sentí cómo el estómago se me encogía.
Tragué saliva, pero la voz no salió. La garganta se me había secado de golpe, las manos empezaban a sudarme y el silencio entre las dos se volvía cada vez más pesado. Hasta