[Punto de vista de Elena]
Un solo error… y todo se derrumbaría. Descubrirían la verdad. Sabrían que yo no era su hija. Sabrían que no era Elena.
—¿Te ocurre algo, Elena? —preguntó mi padre, con la mirada fija en mí—. Háblame, cariño.
Se me encogió el estómago. Por un instante, la voz se me quedó atrapada en la garganta. Bajo su mirada, me sentía como en un juicio, esperando la sentencia. Cada mentira que había construido se volvía, de pronto, demasiado frágil.
Antes de que pudiera responder, mi