[Punto de vista de Hardin]Podía ver la desesperación en sus ojos mientras me detenía, el aire cargado de una tensión no expresada.Las lágrimas brillaban en sus pestañas y, cuando nuestras miradas se encontraron, una oleada de algo primal me recorrió. Me encantaba cómo se veía en ese momento: seductora, vulnerable, completamente cautivadora.—¿Por qué… te detuviste? —preguntó, con voz baja e inocente, recordándome a alguien que nunca podría olvidar.Una sonrisa se dibujó en mi rostro, una sensación de calma me invadió. No me importaba lo que pudiera pasar después; no me detendría ahora.—Quiero que me lo supliques. Que lo sientas antes de correrte sobre mis uñas caras —dije, con voz baja y profunda.Su mirada se suavizó.—Suplícamelo —insistí, rozando mis dedos contra su clítoris.—Por favor… déjame correrme —susurró, con los nervios evidentes.—Las buenas chicas consiguen cosas buenas —murmuré, con una sonrisa peligrosa en los labios.Pude ver su sorpresa cuando desabroché mi cintur
Leer más