Axel
Me recargué en el respaldo de la silla de cuero, observando a Dave mientras ajustaba los últimos documentos sobre la mesa. La oficina estaba envuelta en una calma tensa, el tipo de calma que precede a una tormenta. Todo estaba llegando a su punto culminante, y no había marcha atrás.
—¿Tienes todo listo? —pregunté, con los dedos tamborileando sobre el escritorio, mi mente trabajando a mil por hora. La boda falsa con Alice sería el desenlace perfecto, pero necesitaba que cada pieza encajara