Dave
Estaba sentado en mi oficina, con la vista fija en los documentos esparcidos sobre el escritorio. El pesado silencio solo era roto por el tictac del reloj en la pared. En los últimos días, las cosas habían cambiado drásticamente, y no podía negar que me estaba volviendo loco.
Alice y su padre... Siempre supe que algo en ellos no encajaba bien, pero dejé que las promesas de un negocio rentable cegaran mi juicio. Ahora, mi empresa, el legado que construí junto a mi padre desde la nada, estab