Axel estaba revisando algunos documentos en su oficina cuando su teléfono vibró sobre la mesa. Miró la pantalla y frunció el ceño al ver el nombre de su padre. No era común que lo llamara durante el horario de trabajo, y mucho menos con la urgencia con la que la llamada había llegado.
Suspiró y contestó.
—¿Qué sucede? —preguntó con tono serio.
—Tenemos que hablar —respondió su padre, con esa voz grave y firme que Axel conocía tan bien—. Es importante. Ven a la casa esta noche.
—Estoy en medio d