Ambar
La mañana comenzaba igual que cualquier otra, pero el aire en la oficina tenía algo distinto ese día. La energía era eléctrica, casi palpable. Los murmullos de los compañeros de trabajo flotaban por toda la planta, llenos de ansiedad y anticipación.
Era el día de la presentación ante los inversionistas.
Sabía que Dave había estado trabajando sin descanso en los últimos detalles de la propuesta, y cada uno de nosotros tenía asignado un papel en esa reunión. Como asistente, mi trabajo era pr