Miranda despierta en el quirófano, la luz es cegadora, el dolor de la pierna es intenso y cree que lo que está viviendo es una pesadilla de la cual despertara en cualquier momento.
—¿Darién?— Susurra buscándolo con la mirada.
—Todo estará bien, te prometo que haremos lo posible por salvar tu pierna.— Informa el médico.
Cuando Miranda ve su pierna, comienza a gritar—Sédenla de inmediato.— Ordena el Médico, sujetándola con firmeza, ya que se quería levantar.
—¡Suéltenme! ¡Mi pierna! ¡No!.— Chilla