Mundo ficciónIniciar sesiónLa cocina olía a algo quemado por segunda vez en la semana. Ninguno de los dos lo mencionó. Mateo apagó el fuego y dejó la sartén a un lado con movimientos mecánicos mientras Valeria permanecía sentada sobre la barra observándolo desde arriba con esa atención que él ya reconocía como la variante más cuidadosa de su manera de mirarlo: c







