Durante mucho tiempo, Sofía había creído que la vida funcionaba como una serie de incendios. Uno terminaba de apagarse y otro comenzaba inmediatamente después. Quizá por eso le costaba tanto permanecer quieta. Había pasado años entrenándose para reaccionar, para resolver problemas, para encontrar respuestas antes que nadie, para mantenerse en movimiento incluso cuando el cansancio le exigía detenerse. La investigación contra Salvatierra no había hecho más que profundizar aquella tendencia. Desd