Mundo ficciónIniciar sesiónEl vuelo hacia Ciudad de México despegó poco después de las seis de la mañana. A esa hora el aeropuerto de Saltillo todavía conservaba esa sensación extraña de los lugares que aún no terminan de despertar: los pasillos casi vacíos, las cafeterías apenas encendidas, la luz artificial de las terminales mezclándose con el azul oscuro del exterio







