Mundo ficciónIniciar sesiónEl niño se había dormido a las ocho y media con la manta amarilla apretada contra el pecho y Mariana había cerrado la puerta de su habitación con ese cuidado específico de quien ha perfeccionado el gesto durante catorce meses. Sofía se había quedado dormida sobre los documentos del comedor poco después de las nueve, la laptop todavía encendida, el caf&eacu







