Mundo ficciónIniciar sesiónEl llanto llegó a las tres y cuarto de la mañana con la precisión de un reloj que nadie había programado. Valeria ya estaba despierta. Llevaba más de una hora mirando el techo del cuarto de visitas de la casa de Mariana, escuchando los sonidos de la casa nueva, el crujido de la madera, el viento suave contra el jardín trasero, el silencio particular de Saltillo que era diferen







