Alejandro se quedó en silencio, sin saber qué hacer. La decisión que había tomado lo mantenía confundido. ¿De verdad aún podía existir alguna esperanza? ¿O el silencio de aquellos meses había cerrado por completo cualquier posibilidad?
La puerta de la habitación se abrió con cuidado. Anghelo entró despacio, como si temiera interrumpir los pensamientos de su hijo.
—¿Qué te dijo el metiche?
Alejandro levantó la mirada y esbozó una leve sonrisa.
—Que él también es un cobarde en el amor. Corrió tan