Capítulo 48; Un nido de viboras.
—¿Se supone que ahora querrás ser su amiga?— preguntó con dolor.
—Lo siento, Gi, no quiero hacerte enfadar.
—Lo sé — respondió Giorgia mirando fijamente a su amiga—¿Qué significa eso, entonces?, ¿Has aceptado que esa mujer se quede con el corazón de Leonardo?, ¿Me darás la espalda Giulia?—preguntó con dolor.
—Bien sabes que no— le tomó la mano y la presionó con cariño — te quiero muchísimo, jamás te daría la espalda, Gi. Intento mantener la mejor postura posible, debo asumir el hecho de que