Capítulo 11; Una madre nada maternal.
Con la llegada del nuevo día, llegaron también los deseos de abandonar la casa, Jonas había pasado toda la noche acercándose a ella, aparentemente el accidente, las heridas y un brazo enyesado no resultaban suficientes impedimentos para mantenerlo a raya, y estalló en furia cuándo quiso abrazarla para dormir.
—¡Aléjate de mí y no me toques!— había dicho enojada, para luego girarse y darle la espalda.
Se había levantado temprano y preparado el desayuno, pero dejándole muy en claro que aquello