Antes de abandonar el café, encendió su celular para llamar a Leonardo y acordar con él, el sitio en el cual se encontrarían y ya con aquello decidido, se marchó a casa para alistarse para la cita.
En cuánto entró a la casa, se encontró con Jonas sentado en el sofá frente al televisor, con el ceño levemente fruncido, como si pensara en algo.
—Hola...—la saludó, y ella lo miró ceñudo.
—¿Tenías que irle a contar a mi madre que las cosas entre nosotros están mal?— se cruzó de brazos, mostrando su