«Puedo acostumbrarme a esto» pensó con un poco de vanidad Nohemi cuando el avión privado de los Karras despegó en su hangar privado.
Tras conversar con Zeke y llegar a un acuerdo, decidieron viajar una semana después. Durante esos días la pelirroja aprovechó de ir al Aquelarre, que resultó ser un edificio histórico en el centro de la capital. Camerina le explicó con lujo de detalles que existían Aquelarres en todo el mundo, especialmente en los países donde se asentaban grandes clanes.
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