―Tú no eres el CEO Novikov ―soltó Nohemi de inmediato.
El hombre levantó una ceja, su gesto inquisitivo lo hizo ver más atractivo de lo que era, afianzado con la sonrisa burlona y de medio lado que surcó sus labios al notar la confusión en sus ojos.
―No, no soy el señor Novikov ―respondió tras unos minutos.
Los chillidos del therion volvieron a inundar el lugar, llamando la atención de la pelirroja; una vez pasada la primera impresión, y sabiendo que se hallaba encadenado, la curiosidad científ