La cabeza de Nohemi daba vueltas de una forma violenta; tanto así que no alcanzó a registrar lo sucedido ni entre los brazos de quién estaba.
―¿Se encuentra bien, doctora? ―indagó Zeke, un tanto preocupado por la mujer.
Ella levantó la cabeza, entrecerró los ojos, como si intentara identificar a la persona que tenía delante, tras una breve duda, sus ojos se abrieron sorpresivamente, y después de unos segundos confesó en voz baja:
―Tengo ganas de vomitar.
El hombre enarcó una ceja, con mucho cui