―Es un cretino ―escupió la pelirroja, justo antes de tomarse de un solo trago la copa que tenía en la mano.
Todos sus colegas los esperaban en el bar del restaurante, a la expectativa de los resultados que iban a mostrarles. Casi todos ellos obtuvieron los resultados deseados, tal vez con sus pequeñas variaciones, que entraban dentro de lo esperado; no obstante, lo que más llamaba su atención era el Supresor Th.
Megan era una de las investigadoras asociadas, su participación, aunque minúscula,