―¿Lo sabes? ―preguntó la pelirroja enarcando una ceja.
El hombre asintió sin dejar de beber su té. Nohemi examinó la estancia, era un área cuadrangular bastante amplia, el techo sostenido con altos pilares dejaba ver el paisaje exterior: una extensa llanura de arena blanquecina que resplandecía con luz propia en una noche llena de estrellas.
Vasto y aterrador, tanta grandeza y vacío le robaban el aliento.
Dentro del edificio donde estaban, la decoración era tradicional, inclusive la zona donde