Me dirijo hacia la casa del cerrajero, el hombre que creó todas las cerraduras y la llave maestra de nuestra manada. Es el único que sabe cómo cambiarlas y repararlas. Me siento un poco ansioso, esperando que pueda ayudarme a encontrar una solución para recuperar la llave maestra perdida.
Al llegar a la casa del cerrajero, me doy cuenta de que algo no está bien. La puerta está abierta y no hay señales de vida. Me acerco con cautela, llamando al cerrajero, pero no obtengo respuesta.
Entro en la