Me paro en el balcón del castillo, mirando hacia el horizonte mientras la guerra se desata en el reino. Mi corazón late con emoción y mi instinto de lobo salvaje se despierta, impulsándome a tomar acción. Al mismo tiempo, mando a mis mejores guerreros a custodiar las partes más importantes del castillo y del reino, asegurándome de que estén protegidas las puertas principales, las torres de vigilancia y el calabozo donde mantienen a los prisioneros.
Mientras tanto, también ordeno que se proteja