Me quedo callada, sujetada al brazo de Venco que desprende fuego por los ojos. Esta enojado, mi prima sigue llorando y acusándome. Mi tío interviene, abrazándola y tratando de calmarla.
— Disculpe, Alfa —dice mi tío—. Mi hija está en shock todavía, no sabe lo que dice.
Pero yo entiendo. Mi prima tiene razón. La muerte de su madre es un golpe duro, y yo soy la prometida del hombre que está detrás de todo esto. Me siento culpable, aunque no tengo nada que ver con el ataque.
Venco se acerca a noso