La rabia y el deseo arden en mis venas.
—Esa boca—me dice.
—¿Que?—pregunto.
—Como me gusta.
Venco es un hombre que irradia intensidad en cada movimiento, en cada mirada. Cuando me ve, siento que su atención es como un rayo láser que me atraviesa, que me hace sentir viva. Cuando me toca, su contacto es como un fuego que me quema, que me hace sentir deseada.
Sus músculos, su cuerpo, todo parece estar centrado en mí, en este momento. Es como si el tiempo se hubiera detenido, y solo existiéramos no