NATE
Los colores en la habitación me hacen ver lo evidente, es una niña, una enorme calidez me invade y siento el cosquilleo en cada latido, sonrío sin poder evitarlo. La luz de la luna se cuela por la ventana y me da un pequeño reflejo de su rostro y de la manta color pastel que la envuelve, no avanzo, me quedo en la entrada, permanezco inmóvil temiendo romper la paz del momento.
Despues de varios minutos, dejo de dilatar lo inevitable, doy un paso lento y suave hacia la cuna, observo de cerca las pequeñas curvas de su rostro, detallo su cabello es más oscuro que el de su madre, la nariz respingada y diminuta, sus labios llenos, su ceño fruncido mientras duerme profundamente, presiona sus pequeños puños al tiempo que hace un pequeño movimiento con sus labios, siento que la superficie fría que retenía mis emociones se resquebraja, como si un rayo de sol impactara con una parte del hielo que estaba débil, los sentimientos que emergen son abrumadores.
Sus pequeños puños se abren al ti