—¿Pero por qué él tampoco se ha puesto en contacto conmigo? —preguntó Vivian, soltando el cuchillo y volviéndose hacia Megan—. Simplemente colgó y nunca más me contactó. Ni siquiera intentó quedarse conmigo ni luchar por mí. Se fue como si hubiera estado buscando una excusa para irse y yo se la di.
Las lágrimas volvieron a brotar, y ahora sollozaba. —Ay, lo odio tanto, Megan. Lo extraño tanto y lo amo. Lo amo, Megan, y odio hacerlo.
Megan la abrazó, dejándola sollozar en su hombro hasta que jad