—No, no lo hago. No tengo el más mínimo interés en saber cuándo saliste con Johnny, o Dickie, o Harry, o con quien sea que esté ocupando espacio en tus recuerdos románticos. ¿Por qué debería hacerlo?
¿Por qué, en efecto? Su voz sonaba fría, cortante; no la había oído así en todo el tiempo que llevaban saliendo.
Pero algo la impulsó a indagar más, con la vaga idea de quien siempre elige un punto débil: que siempre deja una cicatriz.
—Se llama querer conocer mejor a alguien, Scott.
Sus ojos brill