Le rozó los párpados con la punta del dedo. Luego la nariz y los labios, como si descubriera su hermoso rostro, incluso mientras sus cuerpos estaban tan íntimamente unidos, y se sintió invadida por una calidez y un anhelo insoportable.
—Es sí —dijo con la voz quebrada—. ¡Sabes que es sí!
¿Cómo podría ser de otra manera?
—
Un sonido despertó a Vivian cuando la tenue luz del amanecer se filtraba por la ventana. Permaneció allí tumbada unos segundos, intentando comprender su entorno desconocido, h