Era su hermano. Y para que esa felicidad siguiera brillando en su rostro, tendría que hacer un pacto con el diablo. Y Scott McCall estaba lo suficientemente cerca.
No fue difícil encontrarlo en la abarrotada sala. Lo localizó, le dedicó un leve asentimiento y él le devolvió el saludo. Exhalando, dirigió su atención a la copa de vino tinto que apenas había tocado durante la cena. Ahora, esa copa, y otras cuatro más, le parecían una idea fabulosa.
Necesitaría todo el valor posible.
______
—¿Podem