Julieta estaba sumergida en una realidad sombría que le tragaba y le hacía sentir pequeña, estaba rodeada de oscuridad, y sentía ese silencio sepulcral que la hacía sentir más rechazada que nunca, la estaban obligando a vivir, cuando ella ya renunció a su vida, pero la forzaban a seguir respirando.
Cansada de correr por la nada, cerró los ojos y dejo volar su imaginación, volvió a sentir la brisa suave del mar y esa sensación de paz infinita. Abrió los ojos y ahí estaba, en esa habitación que n