Se quedaron mucho tiempo así, solo abrazados sintiéndose. Fue un abrazo muy largo, de una ternura inmensa, de pronto Julieta tomó un caracol que había allí y se lo dio al muchacho.
- ¿Y esto? ¿Para qué es? - preguntó intrigado el muchacho.
- Es para que no te olvides de mi, para que nunca te olvides de esta aventura maravillosa que vivimos juntos.
- Pues toma uno tu también-dijo tomando otro y colocándolo en su mano -Yo nunca te olvidare, y guardaré esto como un recuerdo de nosotros, tenga esto