Luego de la guerra de helados y luego la de agua, llegaron a la casa de Pablo. Julieta nunca había entrado en ella y estaba nerviosa. No quería importunar y aunque Pablo le aseguro que nadie le diría nada, ella estaba un poco nerviosa. Espero afuera como él le había dicho que lo hiciera y momentos después de que él había ingresado una mujer joven de no más de treinta años salió con mucha prisa y desapareció en la esquina. Seguida de ella apareció Pablo. Estaba sonriendo.
- ¿Estás seguro que no