Una vez que examinaron a Aaron, las enfermeras se marcharon quedándome a solas con el doctor que lo iba a tratar, me acerque a su cama, cogiendo su suave mano acariciando su mejilla, mientras le decía cuanto lo amaba.
— Señorita Anderson no se preocupe, todo está muy bien, temíamos que el viaje hiciera sus estragos, pero el señor Duncan, está estable — me dijo
— Gracias doctor, supongo será el tiempo quien diga si saldrá mi prometido del coma — respondí
— Tenemos grandes esperanzas en que el se