POV MAGNOS
Llegamos al consultorio de Helio y, como de costumbre, él nos esperaba con una cálida sonrisa. Apenas entramos, se levantó de su silla para saludarnos con entusiasmo.
— ¡Alfa! ¡Amelia! — Nos saludó con un entusiasmo casi contagioso. — ¿Listos para ver a los bebés? — Preguntó.
Amelia le sonrió, pero yo solo pude responder con un movimiento de cabeza, la tensión recorriendo mi cuerpo. Helio nos abrió paso para que entráramos a la sala de exámenes, donde todo el equipo de última gener