POV MAGNOS
Apenas podía creerlo. ¿Amelia era mi compañera, destinada a mí por la Diosa Luna? Todo este tiempo estuvo frente a mí, y no me di cuenta. La revelación me golpeó como un rayo. Tan pronto como sentí su aroma inconfundible, todo tuvo sentido. Amelia era mía, siempre lo fue. Cosmo, en mi mente, saltaba de felicidad, celebrando.
— ¡Yo sabía que era ella. Dije que nuestra Amelia era especial, y era nuestra! — exclamó Cosmo, radiante. Él siempre tuvo esa certeza, y ahora yo entendía lo qu