POV AMELIA
Después de tomar un baño relajante y caliente, sintiendo el peso del agotamiento disiparse un poco, me sentía un poco más ligera, a pesar de la avalancha de emociones. Morgana me había ayudado a vestirme, me alimentó y, mientras yo comía, ella limpió y vistió a nuestros cuatrillizos con una destreza que solo una abuela o madre podría tener. Era extraño pensar en eso. La palabra abuela ahora parecía tener un nuevo significado. Observaba a mis hijos durmiendo tranquilamente en la cama