CAPÍTULO DOSCIENTOS CUARENTA Y NUEVE: ELLOS SOLO VIVEN PELEANDO.
POV AMELIA.
Estaba exhausta, mi cuerpo aún vibraba de placer. Acostada en la cama, sentía el pecho subir y bajar rápidamente mientras intentaba controlar la respiración. Magnos estaba a mi lado, con esa mirada satisfecha de quien acababa de dejarme completamente entregada. Él y Cosmo no me habían dado descanso, llevándome al límite varias veces. Sus caricias, sus besos, sus embestidas... todo aquello había sido una deliciosa tortura. Pero yo tampoco me quedé atrás. Hice que ambos sucumbieran al