KELLEN
Ya lo hecho, hecho está. No hay cabida para arrepentimientos. Y no es que yo lo hiciera; sin embargo, algo en la actitud de Breen cambio, inició alejándose de mí. Me encontraba a punto de abrazarla y llevarla a mi pecho, pero me rechazó. Eso sí que no se lo voy a permitir, mucho menos a ella. Sé que le gusta estar a mi lado, no comprendo su cambio. Fruncí el ceño en cuanto ella se levantó de la cama, cubriéndose con una sábana. ¡Qué estupidez, le miré hasta el alma y ahora se cubre!
—¿Po