MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 15. Una mujer sin apellido
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 15. Una mujer sin apellido
Camilo se quedó mirando a Seija con el ceño fruncido, todavía procesando todo lo que acababa de pasar. No era que no supiera que la señorita era brava, pero ponérsele al tú por tú a un hombre de sesenta años acostumbrado a gobernar… bueno, había que darle mérito por eso.
Sin embargo aunque la mitad de él estaba embobado mirándola, la otra estaba pensando en lo que ella acababa de soltarle a su padre como una bofetada sin guante.
—¿Qué quisis