AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 22. Una intrusa
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. CAPÍTULO 22. Una intrusa
Léa avanzó hacia Chelsea con los ojos llenos de rabia, como si estuviera a solo un paso de lanzarse sobre ella, pero Chelsea se puso de pie al instante. Su cuerpo no tembló, aunque por dentro sentía un calor desagradable que se mezclaba con indignación y una pizca de nerviosismo; la adrenalina le hacía latir el corazón más rápido de lo habitual, y sin embargo se obligó a mantener la calma.
—Ni se te ocurra —advirtió, sin mover ni un músculo—. N