El bosque helado del Norte parecía contener la respiración cuando Silas o lo que quedaba de él dio un paso adelante.
Su armadura de plata reflejaba la pálida luz de la luna, pero sus ojos, que antes estaban llenos de remordimiento, ahora no eran más que huecos vacíos que emanaban vapor negro.
Detrás de él, las otras seis figuras de Los Siete Asesinos permanecían inmóviles como estatuas de la muerte, sosteniendo armas diseñadas específicamente para matar a seres inmortales.
Alaric Obsidian se ad