Los escombros de la cueva de hielo detrás de ellos aún emanaban vapor frío, pero el calor de la traición en la Capital de Obsidiana se sentía mucho más abrasador. Alaric, Aria y Lucian se encontraban ahora al borde de un bosque de pinos oscuro, escondiéndose de las patrullas aéreas de los Centinelas que empezaban a recorrer la región del Norte.
No podemos volver por el camino principal transmitió Alaric por telepatía, su voz sonando pesada y cansada. Bajo sus pies, su sombra el Rey Hueco que ac