El cielo del Valle de los Antepasados ya no era púrpura ni grisáceo; se había convertido en un campo de batalla de colores terroríficos.
Arriba, Alaric Obsidian luchaba contra la gravedad y el destino, mientras en la tierra, Silas el caballero que ahora abandonaba el nombre Crescent y había elegido el camino del Marginado permanecía de pie como la única línea de defensa para la inconsciente Aria.
Miles de Cazadores de Sombras lo acorralaban como insectos negros sedientos de luz. Silas, con la