Una gran vibración recorrió las paredes de piedra de las catacumbas, haciendo caer polvo de miles de años sobre mi cabello. Fuera, el estruendo de los cañones mágicos y los aullidos de los soldados de Silas sonaban como un trueno interminable.
Estaban tratando de destruir la entrada de la cascada, pero mi atención ahora estaba completamente centrada en la última puerta que se alzaba al final de la sala de la tumba.
La puerta estaba hecha de plata pura, sin mancha por el paso del tiempo, tallad